Técnicas narrativas

Otros 5 errores de un escritor novel ¡Evítalos de nuevo!

Esta entrada pertenece a la segunda parte de 5 errores de un escritor novel, por lo que echadle un ojo antes si queréis descubrir más fallos interesantes que evitar a la hora de escribir. Y para más material interesante, Celia ha publicado en su blog un recopilatorio de errores sobre los que trabajar a la hora de mandar relatos a concursos. Es muy útil, ya que ella misma ha comprobado y experimentado como jueza todos y cada uno de sus puntos.

1-. Exceso de preguntas. ¿Crees que está bien atosigar al lector con preguntas? ¿Hacerle dudar una y otra vez? ¿No crees que crea demasiada confusión? ¿O que desentona de la narración?

2-. Darle al lector el texto masticado. Los lectores son inteligentes y tienen la capacidad de razonar. Dales espacio para que piensen, analicen la historia y supongan elementos sin explicarlos explícitamente. Estoy convencida de que en un libro no erótico las escenas sexuales se sobreentienden sin mencionar quién ha tocado qué o quién ha besado dónde. Lo mismo hay que aplicar en la narración: no exprimir todos los conceptos y escenas que ocurran en la historia. Deja espacio para que los lectores imaginen.

3-. Utilizar guiones en vez de raya. Esto (-) es un guion y esto (—) una raya. Tienen longitudes distintas y se utilizan en casos distintos. El guion se utiliza en castellano sobre todo para dividir una palabra a final de renglón cuando no cabe entera, pero en ese caso esa es una función automática que emplean los programas de maquetación a la hora de arreglar un texto. Las rayas, sin embargo, se utilizan para dar entrada al diálogo y abrir incisos en ellos.

Véase:

—Fulanito, qué buen día que hace, ¿no crees? —dijo Menganito.

—Cuarenta grados no es algo a lo que llamaría buen día precisamente… —Bufó y se secó una perla de sudor de la frente—. Estoy que me derrito.

—Eso es porque eres un bombón —respondió Menganito guiñándole el ojo.

 

La puntuación en los diálogos es muy importante y algo confusa, pero ya dedicaré una entrada separada para ello.

4-. Acuérdate DE que tienes que escribir la preposición. Muchos verbos exigen una preposición en concreto detrás: acordarse de algo, alegrarse de, conformarse con… En catalán cuando las preposiciones se unen con la conjunción que cae, pero en castellano hay que ir con mucho cuidado porque no es el mismo caso. Solo sed conscientes de la gramática y acordaros DE que no hay que abandonar las preposiciones por el camino.

5-. Mezclar registros coloquiales y cultos. Este es posiblemente el error que más diferencia a un escritor novel de uno mínimamente experimentado. Existen palabras y expresiones coloquiales (que se las dirías a tu íntimo amigo), cultas (con las que te referirías a tu jefe) o más estándar, que ni son coloquiales ni cultas. He encontrado muchos textos que desentonan porque mezclan coloquialismos y cultismos. ¡Parece que el autor no se haya puesto de acuerdo con su texto y da una imagen bastante pobre!

Notad la diferencia entre:

—Es todo un honor convertirme en su vasallo, espero que mi trabajo le resulte fructífero.—Qué charlas tú, zopenco —soltó su madre—. Solo te he pedido que limpies la habitación, que esto parece una leonera.

—Como la señora desee.

 

Y UN CONSEJO EXTRA: no caigais en el error de ir con prisas al escribir y mandar vuestros manuscritos, porque cometéis muchos errores tontos que se podrían haber evitado.

 

¡Y hasta aquí la entrada! ¿Qué os ha parecido? Nos vemos la semana que viene. 😊

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