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La negatividad del no ¡Cuidado con la palabra maldita!

Es un error de escritor novel: negar todo lo que se dice, escribir un no delante de los verbos, decir lo contrario que lo que se intenta transmitir. Utilizar algún no de vez en cuando está bien, pero sin abusar. No es cuestión de plasmar uno en cada párrafo, en cada línea, en cada verbo. ¿Recordáis ese consejo que dice que hay que evitar los adverbios acabados en -mente? Pues hay que aplicar el mismo consejo para las negaciones. Uno no está mal, pero hay que utilizarlos con precaución.

Y cuando eso ocurre, cuando las frases se niegan en exceso, ¿no os da la sensación de que los textos transmiten una sensación de ambigüedad e indecisión? Pongamos un ejemplo: si utilizamos la frase «tengo el pelo de color rosa» y la convertimos en una oración negativa, quedaría en «no tengo el pelo de color rosa». Hasta ahí bien. Pero, entonces, ¿de qué color lo tiene? La negación de las proposiciones pueden utilizarse como un recurso para crear un ambiente de tensión entre el lector y el narrador, pero tampoco es aceptable escribir «no tengo el pelo de color rosa» y después no mencionar de qué color es, porque puede llegar a decepcionar al público.

Esto no ocurre tanto con los verbos que son antónimos. Por ejemplo, si algo si no te gusta, lo normal es pensar que lo odias o que simplemente no sientas nada. Pero no es tan fácil con todos esos verbos a los que no les corresponde un antónimo directo. Por ejemplo: «no salto». ¿Entonces qué haces? ¿Caminar? ¿Correr? ¿Ir al trote con tu caballo de pura raza? También hay que evitar utilizar negativos cuando existen verbos que por sí mismos indican negación o falta. Es decir, si hablamos de «no precisión léxica» es mejor decir «imprecisión léxica». ¡Ojo con los prefijos!

En resumen: cuidado con lo que escribís. Podéis utilizar la negación para jugar al pilla pilla con el lector, pero no abuséis de ella o acabará decepcionado. Además, sed precisos y buscad antónimos de los verbos antes de negarlos. El lector te lo agradecerá o, dicho de otra forma, el lector no se quedará decepcionado.

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