Técnicas narrativas

La ambigüedad de los verbos comodín No caigas en tentaciones o tu texto lo sufrirá

Bienvenido al infierno del escritor, también llamado verbos comodín. Son el pecado del escritor si no se sabe utilizarlos bien, aunque, para ser honesta, lo mejor es intentar evitarlos. Los verbos comodín son esos verbos que plantean ambigüedades porque tienen significados demasiado generales. Son muy cómodos de utilizar y de hacer. Todo el mundo los conoce, pero afean y oscurecen la redacción porque son imprecisos. No es incorrecto que se utilicen y se hagan, sino que es más correcto y claro para el lector que se empleen y se escriban.

En todos los idiomas existen los verbos comodín. El ejemplo más claro del inglés sería el get. ¿Qué es get? Busquemos en el Oxford Dictionary:

Fuente: https://en.oxforddictionaries.com/definition/get

¡34 acepciones (sin contar los phrasal verbs)! Siento deciros que si utilizáis get en los escritos, vuestro estilo va a quedar muy informal y podéis llegar a confundir al lector. A veces el significado se puede sobreentender por el contexto, pero a la hora de traducirlo al español es increïblemente ambiguo: obtener, tener, conseguir, sacar

Pues lo mismo ocurre con el español: decir, hacer, cocinar, usar, haber… Estas palabras comodín son las primeras que nos ocurren al escribir, pero no debemos dejarnos llevar por lo fácil. Lo difícil de escribir es encontrar la palabra exacta. No es lo mismo decir cocinar unas verduras que asar, saltear, freír cocer unas verduras. ¿Captas las diferencias de significado? Cocinar es una palabra muy global. El lector no sabrá si las está asando, salteando, friendo cociendo. Y cada método de cocina es muy distinto al anterior. Encontrar la palabra exacta le añade calidad al texto y a veces es la guinda final para rematar el estilo.

¡Ojo!, porque tampoco hay que abusar de las palabras exactas. Es algo de lo que Andrea Tomé está muy convencida de ello (kill your darlings, como siempre dice) y que aconseja a todo el mundo: en según qué casos es mejor decir que articular o enunciar. Debemos encontrar los límites de la naturalidad de la lengua. Puede que no esté mal escribir un articular enunciar alguna vez, pero repetirlo de forma muy constante suena pedante y antinatural. Además, estamos tan acostumbrados al decir que nuestra mente lo ignora o lo da por sentado. Tampoco es necesario decir preguntar si la misma frase incluye unos signos de interrogación, o exclamar si es obvio que está gritando.

Lo más importante de escribir es encontrar la naturalidad en un gran abanico de vocabulario, siempre evitando ser pedantes y repetitivos. Lo mismo ocurre con el uso de los posesivos. Los hay que son innecesarios: su pelo, sus labios, sus ojos. Pero de eso ya hablaremos en otra entrada.

 

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2 comentarios en “La ambigüedad de los verbos comodín No caigas en tentaciones o tu texto lo sufrirá

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