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Cuatro manías de escritora Y cómo apoyarme como autora

Hoy tengo muchas razones por la que estar feliz. Cuando esta entrada haya salido a la luz, querrá decir que he terminado los exámenes. ¡Hurra! Y no creáis que no he pensado en vosotros: en la entrada de hoy habrá el doble de contenido. No solo os contaré las cuatro manías que tengo al escribir (idea por cortesía de Aintzane), sino que os comentaré otro proyecto con el que podréis apoyarme como autora.

Cuando Aintzane me propuso escribir mis manías de escritora, no supe bien qué decir. Nunca me he parado a pensar en si tengo o no un tic extraño sobre el teclado. O si tengo una costumbre específica. Llevo un tiempo sin tocar el Word para algo que no sea redactar trabajos para la universidad. Aunque tengo dos proyectos pendientes (#ProyectoGenderless y un relato para De-Tinta Social), no he tenido oportunidad de escribir; de modo que me he puesto a pensar un poco y a analizar cuáles son mis manías de escritora. Y puedo decir que estas con algunas de ellas:

1- Beber agua mientras escribo

Y no solo cuando escribo: también cuando hago deberes o cualquier otra actividad que me tenga pegada al ordenador. Siempre tengo una botella con agua fría y una cañita dentro. Sorbo mientras contemplo la pantalla. Sí, aunque suene extraño, eso es lo que hago: beber agua a la vez que escribo (y sí, odio el café). Normal que a la hora tenga que levantarme para ir al lavabo.

2- No escuchar música

Sé que muchos escritores escriben con bandas sonoras, pero yo soy incapaz de concentrarme. Puedo hacer deberes mientras veo un directo de YouTube, beber agua a la vez que escribo… pero la música me desconcentra. Me hace perder el hilo de mis pensamientos.

3- Los tres sitios sagrados para escribir: el escritorio, el sofá y la cama

El orden es proporcional a la urgencia y/o al sueño que tenga en el momento de escribir. El escritorio sirve para cuando quiero ponerme en serio con la historia. El sofá es para cuando estoy muy perezosa y no me importa coger tortícolis. La cama, sin embargo, es para cuando mi habitación está muy desordenada y la inspiración es tan grande que no tengo tiempo de recogerla.

4- Procrastinar un poco (¡solo un poco, que nos conocemos!)

A lo contrario de mucha gente, necesito descansar y abrir Twitter de vez en cuando. La cabeza se me sobrecalienta si escribo durante largos periodos de tiempo.

¿Vosotros tenéis alguna manía en especial? ¿Sois de los que escuchan música cuando escriben o de los que prefieren el absoluto silencio?

Es el momento, pues, de comentaros la segunda parte de la entrada. Unos días atrás hice una pequeña encuesta en Twitter por si debería abrirme un Ko-fi o no. ¿Que qué es Ko-fi? Un portal donde las personas pueden apoyar a sus artistas favoritos mediante donaciones. La cantidad está estipulada por la web: se dona lo equivalente al precio de un café (3 €). No espero que nadie done (es totalmente opcional), pero siempre viene bien un pellizco para pagar el dominio y el hosting del blog, o para pagar cualquier libro que necesito. ¡O para ayudarme en los estudios! Así que, si queréis ayudarme como autora, os dejo el enlace a mi Ko-fi en esta entrada y en la barra lateral del blog. ¡Os estaré eternamente agradecida!

⬇Enlace a Ko-fi⬇


Nos leemos el próximo viernes. Si no os queréis perder nada, recordad que todos los miércoles anuncio la próxima entrada del blog a través de mi Twitter. Gracias por leerme y ¡hasta la próxima!

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